martes, 28 de enero de 2014

AGRA


   El Taj Mahal no es la única atracción de Agra, pues el legado del Imperio mogol incluye un magnífico fuerte y muchas y fascinantes tumbas y mausoleos. También son interesantes los animados y caóticos chowks (mercados). Agra se localiza en un amplio meandro del sagrado río Yamuna.
    Llegamos a Agra al anochecer y, tras dejar las maletas en el hotel Raj Mahal, nos dirigimos al Fuerte de Agra para ver el espectáculo de luz y sonido. No os lo recomiendo. Se me hizo eterno y encima me atacaron los mosquitos, a pesar de llevar manga larga.



   Al salir del fuerte tuvimos nuestra única mala experiencia con un conductor de tuk-tuk. Queríamos cenar en el restaurante Saniya Palace Hotel, que recomiendan en la guía Lonely Planet, y tras decirnos que sí lo conocía y acordar el precio, nos llevó a otros dos restaurantes dónde él tenía comisión. Decía que el Saniya era muy malo, que estaba cerrado etc. A pesar de nuestro enfado por la pérdida de tiempo y gritarle malhumorados, él no paraba de reír. Otra cosa fue al decirle que nos bajábamos del tuk-tuk y nos íbamos sin pagarle, que ya nos llevaría otro. Entonces cambio la cosa y nos llevó al restaurante Saniya. Sabed que por la noche no iluminan el Taj Mahal, al parecer por temor a atentados, que bien podrían cometer de día, así que sólo lo podréis contemplar si hay luna llena. Al apagar las luces del restaurante se vislumbra su impresionante silueta.

    Al día siguiente nos esperaba uno de los platos fuertes del viaje, la visita al Taj Mahal que, por supuesto, no nos defraudó.



  El emperador Shah Jahan contruyó el Taj en memoria de su tercera esposa, Mumtaz Mahal, que murió al alumbrar a su decimocuarto hijo en 1631. El complejo no se completo hasta 1653. Poco después, Sha Yahan fue destronado por su hijo y confinado en el Fuerte de Agra hasta su muerte en 1666. Fue enterrado junto a su esposa.
  Poco después de las 8 ya estábamos con nuestro guía de deficiente habla hispana, facilitado por la agencia sin cargo extra, en la fila para hacer la visita, que para los extranjeros es más corta. Es importante saber que los viernes está cerrado.
  En 2 horas visitamos el complejo. A primera hora amanece nublado, pero se cumplió la tradición de que luego se despeja y sale el sol.
 En el interior del recinto los jardines ornamentales siguen el diseño clásico mogol: un cuadrado dividido por canales de agua, con un pedestal decorativo de mármol en el centro.
  El Taj Mahal se erige sobre una plataforma elevada de mármol en el extremos norte de los jardines, de espaldas al río Yamina. Su posición elevada convierte al cielo en único telón de fondo. En cada una de las esquinas de la plataforma se alza un alminar blanco de 40m de altura. No son del todo perpendiculares para evitar que se cayesen sobre el Taj en caso de terremoto.
  La mezquita de arenisca roja situada al oeste es un importante lugar de reunión para los musulmanes de Gara. AL este hay un edificio idéntico, el jawab, construido por simetría.
  
   Después visitamos el Fuerte de Agra en poco más de una hora. Allí fue dónde decidimos prescindir del servicio de nuestro guía, que quería acompañarnos el resto del día, pero preferimos ir por nuestra cuenta ya que su vocabulario no era muy amplio.
   Este enorme fuerte de arenisca roja fue iniciado por el emperador Akbar en 1565. Más tarde, su nieto Sha Yahan añadió otros elementos de mármol blanco. La fortaleza original respondía a fines militares, pero Sha Yahan lo transformó en un palacio.
   Tiene forma de oreja y colosales murallas de más de 20 m de altura y 2.5km de perímetro.



  En una hora llegamos a Sikandra, a 10km al noroeste del fuerte de Agra, para ver el mausoleo del emperador mogol Akbar. Lo visitamos en apenas 45 minutos.



  Desde allí fuimos al popularmente conocido como Baby Taj, la tumba de Mizra Ghiyas Beg, un noble persa abuelo de Mumtaz Mahal, que fue jefe del Gibierno del emperador Yahangir. Fue la primera construcción mogola totalmente de mármol.



  Para visitar todos estos monumentos existe una entrada combinada, que también incluye Fatehpur Sikri. La única pega es que sólo vale para un día y es difícil poder ver todo con calma.
  Tras media hora haciendo fotos fuimos al parque Mehtab Bagh, al otro lado del río Yamuna, para tomar fotos del Taj Mahal en una de sus mejores perspectivas.



  Aunque nos costó encontrarlo porque la zona de Taj Ganj es un laberinto de callejuelas, vimos anochecer cenando en el restaurante Shanti Lodge. Las vistas son buenas pero la comida no es nada especial.



   Acabamos el día en el Bazar Kinari. En mi opinión uno de los más caóticos que visitamos y con más contaminación. Aquí si que no paramos de toser, en parte porque está situado sobre una explanada de tierra. No soy muy aficionado a los bazares así que no lo recomiendo. Justo al lado hay una mezquita, que según los lugareños estaba cerrada, aunque era mentira.

Resumen del día con fotos y vídeo desde YouTube:





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